Nuestro origen · Trebujena, Cádiz

Todo empezó arreglando ordenadores.

Después llegó la web de Didyma Shop, la confianza de Ana y María y un proyecto que me enseñó mucho. Así empezó el camino hasta Nestora.

Trebujena, Cádiz

Nuestro punto de partida.

Nestora nace aquí, cerca de los autónomos y comercios a los que queremos ayudar. Estas imágenes muestran Trebujena y su entorno.

Vista aérea de Trebujena, Cádiz, con su casco urbano y los campos de su entorno.
Trebujena, Cádiz. El lugar donde empieza nuestra historia.Foto: Urienttr · Wikimedia Commons · CC0 1.0Optimizada para la web; el encuadre puede variar en pantalla.
Fachada del Ayuntamiento de Trebujena junto a una plaza con palmeras.
Un origen cercano. Una forma de entender el trato con las empresas.Foto: Urienttr · Wikimedia Commons · CC0 1.0Optimizada para la web; el encuadre puede variar en pantalla.
El río Guadalquivir y su entorno a la altura de Trebujena, Cádiz.
El Guadalquivir a su paso por el entorno de Trebujena.Foto: Anual · Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0Optimizada para la web; el encuadre puede variar en pantalla.

En primera persona

Aprender, ayudar y dar el paso.

De los primeros problemas informáticos a un proyecto que cambió muchas cosas. Esta es la historia de cómo decidí crear Nestora.

Qué hacemos hoy

Antes de Nestora, estaban los ordenadores.

Desde pequeño me gustaron los ordenadores y la programación. Quería entender cómo funcionaban las cosas y aprender a hacerlas por mi cuenta. Con el tiempo, empecé a resolver los problemas informáticos de familiares y amigos: esa fue mi primera manera de ayudar con la tecnología.

Empecé ayudando a la gente que tenía cerca. Hasta que llegó un encargo que iba mucho más allá de arreglar un ordenador.

El primer gran encargo: Didyma Shop.

Ana y María me confiaron la página web de Didyma Shop. Fue mi primer gran proyecto. Más adelante, la web se conectó con el programa de contabilidad y Veri*Factu. El encargo había crecido, y yo tenía mucho que aprender para sacarlo adelante.

Dicen que se aprende a base de prueba y error. En mi caso, ese encargo fue la mejor escuela. Aprendí sobre HTTP, HTML, PHP y WordPress, pero también sobre todo lo que hace falta para que una web funcione: dominios, DNS, certificados SSL y TLS, conexiones VPN y Cloudflare Tunnels. Incluso me adentré en el correo autoalojado.

Aprendía lo que el proyecto iba necesitando. No bastaba con que la web se viera bien: tenía que funcionar, estar protegida y encajar con el trabajo de la tienda.

A Ana y María les debo casi todo lo que vino después. Me dieron una oportunidad cuando aún tenía mucho por aprender, y la confianza para hacerlo. Didyma Shop fue el comienzo de Nestora mucho antes de que Nestora tuviera nombre.

Dar el paso en Trebujena.

Después, al ver las dudas que estaba generando la adaptación de los programas de facturación y Veri*Factu entre los autónomos de Trebujena, decidí lanzarme a la piscina y crear Nestora.

Quería poner lo aprendido al servicio de otros negocios: ayudar con su web, su correo, sus herramientas de gestión y los problemas informáticos del día a día. Explicar las cosas de forma que quien lleva una tienda o trabaja por su cuenta pueda decidir con criterio.

Trebujena es el punto de partida y sigue siendo el centro de Nestora. La intención es crecer desde aquí, mirando al futuro y conservando el trato directo que hizo posible todo lo anterior.

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